miércoles, 6 de enero de 2016

¡He vuelto!

La puerta del sótano había permanecido cerrada durante años. Atrancada. Nada más se había sabido de Él desde que decidió descender voluntariamente para enfrentarse por última vez a sus miedos. El silencio lo ocupaba todo mientras un manto de oscuridad se extendía por el espacio y el tiempo. Atrás quedaron los ecos de las reseñas sobre su último libro; los comentarios sobre aquellos relatos de miedo que habían estremecido a sus lectores. Mucho se habían preguntado por su paradero mientras la vida continuaba, borrando poco a poco el recuerdo. Cediendo al olvido y al paso inexorable de los días, meses y años sin una noticia sobre su destino.

Unos golpes resuenan de repente desde el otro lado de la puerta. De Esa puerta. Polvorienta, olvidada... Aumenta la intensidad de los impactos. Duros y secos. La madera cruje, se resquebraja hasta finalmente ceder al ímpetu imparable que la golpea desde el interior. Caen al suelo con estrépito fragmentos astillados, levantan una nube de polvo que se eleva en girones formando una falsa niebla blanquecina que oculta la oscuridad que hay tras el umbral, al otro lado de la realidad. Una forma humana se materializa cuando entra, de nuevo, en nuestra dimensión. Es Él. Entorna los ojos y hace visera con la mano intentando vislumbrar lo que hay a su alrededor. Sostiene lo que parece un manuscrito de muchas hojas. El fruto de su trabajo y la razón última de su destierro. Avanza unos pasos, se gira para observar la estancia abandonada en la que se había convertido su blog y exclama:
- ¡He vuelto!

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